14-02-2006

Dick Cheney –la mano derecha de George Bush y, para muchos, el ventrílocuo que mueve la marioneta presidencial– disparó a un hombre durante una cacería. Su inocente víctima, un abogado de 78 años, permanece ingresado con múltiples heridas provocadas por los perdigones del rifle de Cheney, que acertó de lleno a sólo 28 metros de distancia de su equivocada presa.
Por supuesto, el disparo fue por error. Fue un accidente que le puede pasar a cualquiera. No es el primer político al que le sucede. Manuel Fraga, durante una cacería con Franco, incrustó unos cuantos perdigones en el trasero de la primogénita del dictador, Carmencita Franco. Según cuenta el propio Fraga en sus memorias, Franco disculpó el error a pesar de que por poco se queda sin su única hija. Otra versión, la de Jaime Peñafiel, dice que el dictador fue menos comprensivo con este suceso, digno de la Escopeta Nacional. Su comentario al respecto fue cortante: “El que no sepa cazar, que no venga”.
Cheney, sin embargo, dicen que es un gran cazador. Y, al parecer el principal responsable del accidente fue el propio herido, pues abandonó el puesto de caza sin avisar para recoger una presa. Pero en Estados Unidos se ha creado un debate sobre la transparencia con la que la Casa Blanca ha tratado todo el caso: no informaron del incidente hasta que la propietaria del rancho lo contó a un diario local 24 horas más tarde.
Además, el permiso de caza de Cheney no estaba al día. El vicepresidente no pago un sello de siete dólares para poder cazar aves, una minucia que le podría salir cara si el herido decide hacer sangre del asunto. Ya sabes: nunca dispares a un abogado sin todos los papeles en regla.
Por Ignacio Escolar
P.D. La foto muestra a Dick Cheney cazando y fue tomada en noviembre de 2002. La Casa Blanca la ha pasado hoy a los medios, suponemos que por aclamación popular.
Otro P.D. El hombre herido por Cheney ha sufrido un "pequeño" ataque al corazón, según fuentes del hospital. Dicen que uno de los perdigones del cartucho se alojó cerca del corazón. Como se muera, Cheney verá reforzada su imagen de 'killer'.