Octubre 17 de 2005
VIOLENCIA / SOCIEDAD, DIVIDIDA POR LA PROPUESTA
Los brasileños votan por prohibir o no las armas

El próximo domingo se hará un referendo para decidir si se mantiene la fabricación y venta de armas de fuego, en un país donde en el 2004 hubo 36.091 muertos por ese tipo de armamento.

El próximo domingo los brasileños van a las urnas. No para elegir a algún candidato a alguna cosa, sino para responder, con ‘sí’ o ‘no’ una simple pregunta: ¿La fábricación y venta de armas y municiones debe ser prohibida en Brasil?

Según sondeos, la población está dividida. Pero de ganar, su aplicación puede convertirla, inesperadamente, en la medida más revolucionaria del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, en el 2003 hubo 39.325 personas (107 por día) y 20.000 heridos. Y de acuerdo con un informe de este año de la Unesco, Brail es el

segundo país con mayor cantidad de muertes por arma de fuego, detrás de Venezuela

Si la medida es aprobada, apenas las fuerzas policiales y las agencias de seguridad podrán tener armas de fuego, y las armerías serán cerradas.

La campaña a favor de la prohibición incluye la publicidad en televisión con artistas como Chico Buarque o Xuxa. La campaña en contra no logró que ninguna figura pública se prestara a apoyar esa posición, por lo que viene usando familiares de víctimas de homicidio, que dicen que si hubieran tenido una arma a disposición habrían podido defenderse.

Otras medidas

Antes del inicio de la campaña, el Gobierno incrementó las exigencias para tenencia de armas, aumentó las penas por porte ilegal y organizó un movimiento voluntario de desarme, en el que se indemnizaba con hasta 100 dólares a quien entregaba su arma de fuego.

Inicialmente se esperaba que 80.000 ciudadanos entregaran sus armas, pero la campaña tuvo un éxito inesperado: en diciembre próximo llegarán a 500.000 las armas entregadas.

Es obvio que los delincuentes no entregaron su "herramienta de trabajo". En su mayoría, eran armas que permanecían en casas para una hipotética defensa, en guanteras de autos o debajo de mostradores de comercios.

Pero según los defensores de la prohibición, son esas armas las que terminan provocando muchas muertes accidentales, asesinatos por violencia doméstica u homicidios en una pelea de tránsito. Y son, al mismo tiempo, las que terminan robadas y pasan a circular en el mundo del crimen.

Fue sorprendente el efecto inmediato de esa política: después de 13 años consecutivos de aumento en el número de víctimas, por primera vez en el 2004 se registró una reducción. Fueron 3.234 muertes (8,2 por ciento) menos que en el 2003.

Otros factores influyeron, como el crecimiento de la economía, aunque esta ya había aumentado antes y, sin embargo, la tasa de homicidios con arma de fuego hacía más de una década que no paraba de crecer.

La prohibición es apoyada por casi todo el espectro de la sociedad, inclusive por el acérrimo opositor Partido Social Demócrata Brasileño, del ex mandatario Fernando Henrique Cardoso y de los precandidatos presidenciales José Serra (alcalde paulista), y Geraldo Alckmin (gobernador de Sao Paulo).

El principal argumento de los que se oponen a la prohibición es que la medida "va a desarmar a la gente de bien, dejándola a merced de los delincuentes".

La respuesta de sus contradictores es que el 67 por ciento de las armas tomadas de los delincuentes tenían un origen legal, pero habían sido robadas de sus dueños reales.

LUIS ESNAL
Para EL TIEMPO
Desde SAO PAULO

FUENTE: http://eltiempo.terra.com.co/

http://eltiempo.terra.com.co/hist_imp/HISTORICO_IMPRESO/inte_hist/2005-10-17/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_HIST-2571697.html