Agosto 20 de 2006
DE SUR A SUR
Chávez incluyó en la reciente compra de armas a Rusia el compromiso de abrir fábrica de Kalashnikov
Natalia Springer. Columnista de EL TIEMPO.
Sus
seguidores lo aplauden a rabiar. Alguno debería contarle que hizo un muy mal
negocio. Ya se producen anualmente más de 8 millones de armas ligeras en el
mundo.
¡Kalashnikov!
Conozco
gente que no sabe ni leer ni escribir pero que es capaz de montar un rifle con
los ojos cerrados en el término de un suspiro. Investigando sobre desarme, hice
esta prueba en algunas zonas conflictivas: al preguntar al azar por ciertos
personajes famosos, comprobé que pocos sabían de Gandhi, algunos identificaron
a Marx, nadie tenía idea de quién era Marie Curie y todos reconocieron la
Kalashnikov como un arma de asalto, aunque en realidad es el apellido de su
inventor, un soldado ruso que durante la segunda guerra desarrolló el rifle técnicamente
conocido como AK-47.
¡Kalashnikov!
Incluso se han compuesto varias canciones en su nombre. La más célebre es
probablemente la del maestro Goran Bregovic, quien recoge la sustancia de su
significado popular. La compuso a las órdenes de Kusturica para la película
Underground, en la que se retratan descarnadamente los sucesos de la guerra en
Yugoslavia. Entre los versos se escucha**: "Dios, nadie cuenta los balazos,
nadie detiene los disparos (...). Vamos a perder el control de una vez. No te
preocupes, vamos a enterrarnos los unos a los otros de todas maneras (...). ¡Mira,
hombre, una Kalashnikov nueva! Hagámonos matones a precio de regalo (...). ¡Kalashnikov!
Boom, boom, boom".
En
efecto, son los rifles más populares del mundo. Excepcionalmente resistentes.
Hacen rondas de 600 balas por minuto. Y es cierto eso de que te haces matón a
precio de regalo: puedes conseguirte uno por 50 dólares en muy buen estado y te
lo entregan con munición, pero se consigue por menos en un zoco africano.
Las
Farc acaban de publicar en su página oficial:
Las
Farc celebran, pero no son las únicas. Aun si su objetivo es disuadir y aun
bajo el mas estricto de los controles, es inevitable que un porcentaje muy
importante de ese material termine en el mercado negro surtiendo a
paramilitares, guerrillas, terroristas, delincuentes y a toda suerte de fanáticos
y, por supuesto, asesinando a los más humildes de los países más pobres, que
es donde proliferan las guerras y donde se necesitan verdaderas revoluciones.
Es
una gran pérdida para Latinoamérica, pero especialmente para Colombia y para
Venezuela. Chávez es un líder regional muy poderoso y tendría la capacidad de
convencer a las Farc de sentarse a una mesa de negociación si comprometieran su
garantía de verdad. Tiene una gran ascendencia entre las bases sociales porque
ha planteado soluciones prometedoras en el tema de tierras y ha financiado las
actividades de los "médicos descalzos" cubanos, que se han ocupado de
atender gratuitamente a la población más pobre de Venezuela y de varios países
del Caribe, América Latina, África y Asia. En varias ocasiones han sido la
primera y más robusta misión médica en hacer presencia en zonas devastadas
por desastres naturales en el mundo. Sus beneficios han alcanzado a millones de
personas a unos costos ínfimos. Pero Chávez prefiere gastarse 3.000 millones
de dólares en un material bélico que le permita seguir provocando baldíamente,
casi el doble de la deuda externa de Haití, que es el país más pobre de América,
antes que aportarle soluciones de paz a este mundo en ruinas.
Sus
seguidores lo aplauden a rabiar. Alguno debería contarle que hizo un muy mal
negocio. Ya se producen anualmente más de 8 millones de armas ligeras en el
mundo. Tenemos más que suficientes para asesinarnos mutuamente.
*Autora
de
** La traducción es precaria y la edición, discrecional.
Natalia Springer
FUENTE:
http://www.eltiempo.com/