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MOSSAVI 2006 - Para uso de familias y personas de las comunidades

FUENTE:Fundación Gamma Idear - Modelo diseñado para la Secretaría de Gobierno de Bogotá DC, 1996 actualizado en 1999, 2000, 2002 y 2006. Utilizable para la prevención y atención de la respuesta violenta en pareja, con menores de edad y en familia.

 
INTRODUCCION

MOSSAVI ha sido desarrollado por la Fundación Gamma Idear desde 1996, con base en el Modelo Modificado de Estrés Social de la Organización Mundial de la Salud-OMS, tras obtener licencia para adaptarlo al manejo de la respuesta violenta en general, con énfasis en el manejo de la respuesta violenta en la cotidianidad(*), en las relaciones intrafamiliares, escolares y comunitarias, así como en el abuso sexual.

 ¿En qué casos se aplica Mossavi?

En situaciones de violencia individual  familiar, escolar, laboral, comunitaria y colectiva, y siempre que haya relaciones interpersonales(*).

 ¿Qué se entiende por actitud de violencia cotidiana?

Mossavi la define como la predisposición(*) individual o colectiva para responder agresivamente ante los conflictos y tensiones que se generan en la convivencia diaria.

 ¿Qué es una respuesta violenta?

Es la acción que resuelve los problemas o tensiones de la vida de una manera destructiva, produciendo algún tipo de daño a otra persona, a sí mismo-a o al medio ambiente.

 ¿Es posible disminuir la actitud violenta y evitar la ocurrencia de un hecho violento?

Sí es posible, mediante la reducción de los factores de riesgo, que influyen en la existencia de la respuesta violenta y el desarrollo de los factores de protección que previenen la aparición de este tipo de respuestas violentas.

 

1. NO HAY PERSONAS VIOLENTAS. SOLO HAY RESPUESTAS VIOLENTAS.

En todas las sociedades hay violencia. Pero hay enormes diferencias entre ellas en:

v       lo que se denomina y reconoce como un hecho violento,

v       las expresiones de violencia que son socialmente admitidas,

v       los límites que se definen

v       y aquello que exige una sanción(*) social o judicial.

Existe así cierto grado de arbitrariedad(*) según el desarrollo socio-cultural de cada grupo social. No es posible hallar un patrón universal(*).

Violencia pública y violencia privada

Se reconocen dos lugares con derecho a definir los niveles «aceptables» de violencia: el Estado y la Familia.

El Estado asume el monopolio(*) de la fuerza, regula la violencia pública.

La Familia, espacio privilegiado de lo privado, construye en su interior los límites al ejercicio de la fuerza y define lo que es aceptable o no como violencia justificada. Esto dificulta el control a la violencia intrafamiliar y el maltrato infantil, pues ellos se producen en la intimidad del hogar. De ahí la importancia del papel de la investigación, la veeduría(*) comunitaria y los organismos de derechos humanos para sacar este tipo de violencia del espacio privado al público, donde puede ser intervenido por las instituciones de servicios.

 La violencia secular(*)

En Colombia se han usado la imposición (*), la fuerza y la brutalidad como métodos de manejo de los asuntos familiares. Es una tradición derivada de estereotipos culturales patriarcales (*), heredados de la conquista. Antes de ella, la familia tenía una convivencia pacífica.

La violencia invisible

Nuestra historia republicana, utilizando como excusa el derecho privado y el derecho a la intimidad(*), hizo crecer una violencia invisible y silenciosa contra los miembros desprotegidos de la familia hasta convertirse en un grave problema socio-cultural en el presente.

En el hogar no hay violencia legítima

Cualquier forma de maltrato y de violencia contra un miembro de la familia, especialmente mujeres o niños-as, está totalmente prohibida.

No existe ningún atenuante(*) ni justificación desde el punto de vista de la ley. No se puede argumentar la pobreza o la marginalidad, como excusa válida para su uso. Aunque de la ley a la realidad hay un amplio trecho, 30 años de trabajo sobre este problema permiten suponer su lenta pero firme erradicación(*).

La violencia socialmente construida

Hemos admitido tácita e implícitamente(*)  la respuesta violenta, la hemos incluido en nuestros hábitos hasta convertirla en la forma normal de relacionarnos y la principal de resolver conflictos. En la familia es necesario desarrollar lenguajes de apertura, relaciones de buen trato y mentalidad de tolerancia que privilegien una vida sin violencia.

 

ENFOQUES SOBRE VIOLENCIA

Enfoque  Individual

Basado en la Psicología y  la Biología, atribuye la violencia a trastornos mentales o psicopatológicos, factores genéticos u hormonales, o adicciones. Propone que los afectados tengan intervención clínica, médica y terapéutica, así como castigo al hacer uso de ella.

Enfoque  Social

Basado en Sociología y Antropología. Atribuye la violencia a las relaciones de clase, poder o género y a los sistemas de producción. La pro-puesta de intervención contra ella consiste en la lucha de clases(*) y el cambio de estructuras sociales(*).

El enfoque Situacional designa, como el mayor factor contribuyente de violencia, a las condiciones de vida de los-as afectados-as. Propone, por lo tanto, que la movilización social es el camino para reducir las acciones violentas.

Por último, la Teoría del Conflicto, dice que es parte de la condición humana el recurrir a las formas violentas para responder al conflicto. La solución se concentra en el manejo y uso de las  Técnicas de Resolución de Conflictos.

Enfoque Cultural

Propone como origen de situaciones de violencia las formas de socialización(*) en estereotipos culturales.

Ve a los Medios de Comunicación y a la educación como factor potencializador(*). De allí deduce que la modificación de estos factores culturales es fundamental para la reducción de la violencia.

Enfoque Trascendente

Parte de explicaciones espirituales para analizar el comportamiento violento. La influencia religiosa, las eras, los tiempos, los planetas y otras visiones metafísicas(*) son  los condicionantes de la agresión.

Para su solución hay propuestas que van desde la limitación de iglesias, la conversión espiritual, los talismanes o el cambio de energías, hasta las guerras religiosas y la anulación de grupos partidarios de estas.

Mossavi permite establecer las diferencias locales y las necesidades de intervención específicas de cada comunidad.


Continuación del Modelo

 


Organizaciones que han apoyado técnica y/o económicamente esta experiencia:

embabritanica  logosafer comiflialogofunprocep logogamma logocan  logoredprogreso  logobicc  logogrip   logofpaa   

El proyecto ARIANSA-Pacto de Cooperación Colombia ha sido seleccionado por el UNDP-Colombia como una de las Buenas Prácticas para superar el conflicto.  logobuenaspracticas

Para comunicarse con la Red, el proyecto o sus miembros oprima la imagen: cartero

 

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"Armas de fuego Colombia: su impacto sobre la vida de personas, familias y comunidades".

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